Cayetano Martínez de Irujo, una agresividad que no viene a cuento

Cayetano Martínez de Irujo, una agresividad que no viene a cuento

Cayetano Martínez de Irujo es un personaje público desde que nació, como tantos otros, por lo que, al igual que sus hermanos, debería estar más que acostumbrado a estar sometido al escrutinio de la prensa social y de la televisión que a él no le gusta.

El conde de Salvatierra y duque de Arjona, que tiene linaje para aburrir, se puso hecho un basilisco (cómo me gustan las palabras ‘demodé’) con una reportera y soltó una diatriba de Tele 5 desmesurada. Jorge Javier, a quien no le hacen falta sardinas para beber agua, se calentó y abogó, en un arranque muy de folclórica de los suyos, que le quitaran sus privilegios, que ya está bien… Y en parte le entiendo porque estaba atacando su propio trabajo y el de mucha gente.

Cayetano Martínez de Irujo ha tenido diversos encontronazos con la prensa, pero en esta ocasión su discurso ha llegado demasiado lejos.

Los medios de comunicación como el nuestro llevamos informando, encantados de la vida, sobre Cayetano Martínez de Irujo, desde su más tierna juventud, cuando él decidió, como cualquier otro, tener una ristra de novias famosas, que nada tiene que envidiar a las de Julio Iglesias o Bertín Osborne. Su madre acuñó aquella frase de que cambiaba más de novia que de camisa… No lo digo yo, lo decía Cayetana que era una mujer divina y cercana, como también lo es su hija Eugenia, que ha gestionado de maravilla la mayoría de edad de su hija Tana.

Cayetano, como digo, ha recurrido a los medios de comunicación que alimentan su figura pública siempre que lo ha necesitado y aquí seguiremos para él, como cuando quiso promocionar su propia línea de productos gastronómicos, muy en plan el príncipe Carlos de Inglaterra, o incluso se reunió con nosotros en tiempos cuando estaba con Mar Flores, como ya he contado en este mismo blog.

Entre sus conquistas más sonadas destaca Mar Flores, con quien vivió una gran exposición mediática voluntaria.

Apenas conozco al aristócrata, quien, por cierto, trabaja en ‘Espejo público’, seguramente por su nombre propio, pero Cayetano no tendría que haberse puesto hecho una hidra con nuestra colega de profesión Kiti Gordillo, quien no se caracteriza precisamente por ser impropia a la hora de abordar a una ‘celebrity’, que es lo que es, mal que le pese, el hijo de la duquesa de Alba. Al final, aunque se tenga razón, las formas te la quitan. Siempre.

Esta misma semana, Cayetano protagoniza un reportaje en Hola, en el que posa con sus hijos y su ex, Genoveva Casanova, lo que abrillanta su dimensión de personaje, no la de jinete o la de empresario. Quizás lo que está confundiendo es que los medios no somos publicistas de nadie y que no vamos a escribir su historia siguiendo sus directrices sino como nos marca nuestro criterio periodístico y nuestra honestidad profesional.

Por otra parte, como dijo Chiquito de la Calzada, una mala tarde la tiene cualquiera… Igual rectifica.

A mí, sin duda, me gusta muchísimo más el Cayetano amable, que lo sabe ser, y seguro que a él también.

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