Charlene de Mónaco, las fotos del escándalo: divertida con sus amigos en el Caribe y sin Alberto

Charlene de Mónaco se ha visto envuelta en la polémica tras la publicación, en la revista alemana Bunte, de unas fotos en las que aparece sonriente, relajada y, sobre todo, muy efusiva en compañía masculina durante unas vacaciones en la isla caribeña de St. Barth. A todo esto, ni rastro de su marido, el príncipe Alberto…

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Charlene de Mónaco suele ser una persona discreta y dulce, siempre con gesto amable al lado de su marido, el príncipe Alberto, con quien se casó en el verano de 2011. Sin embargo, últimamente crecen cada vez más los rumores de sus supuestas desavenencias con el soberano. Que si hacen vidas separadas, que si aún no tienen descendencia… La última gota ha sido ésta: la publicación en la revista alemana Bunte de un reportaje de ella, sin su esposo, divirtiéndose con un grupo de amigos en la isla caribeña de St. Barth, refugio habitual de famosos y adinerados en general.

“¡Las fotos del escándalo! Princesa, ¿qué estaba usted pensando?”, titula el semanario. Charlene, de 35 años, aparece rodeada de unos cuantos amigos, hombres, y en diferentes actitudes cariñosas. Besándolos, abrazándolos, bailando con ellos… Todo muy normal para tratarse de unas divertidas vacaciones al sol, pero quizás no tanto si hablamos de una princesa de natural más bien hierático. 

Al parecer, según cuenta la revista, la princesa acudió ese mismo día a misa en la isla y posteriormente donó un equipo de salvamento valorado en 1.350 euros. Después de esta loable acción, Charlene invitó al reverendo anglicano Charlie Vere Nicoll, a su mujer, Mandie, y a otros miembros de la congregación, a comer a un restaurante, momentos que recoge el reportaje. 

Charlene y Alberto, cuya última aparición pública juntos fue en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, donde el príncipe continúa por ser miembro del COI, no hay duda de que son una pareja singular, y que los convencionalismos, por muy de la realeza que sean, parecen no estar hechos para ellos.

Charlene y Alberto

Charlene y Alberto, más formales, en una gala benéfica.