Carmen Alcayde: “Nunca me ha gustado compartir mis penas”

Carmen Alcayde: “Nunca me ha gustado compartir mis penas”

No sabemos si es por su hiperactividad, porque es una ametralladora verbal o por su simpatía, pero Carmen Alcayde nunca pasa inadvertida. Es una de las personas más graciosas que me he encontrado en televisión, pero también he descubierto su otra cara: la más familiar. Una faceta muy destacada en su vida, quizás porque ella es el ejemplo perfecto de que se puede echar de menos a alguien sin conocerle. Su pilar son sus hijos, sueña con tener un programa propio en la radio y con vivir siempre en su Valencia natal.

Te he invitado a café pero no sé si eres más de horchata.
Siempre de horchata, aunque la sangre la tengo de todo menos de horchata. Soy poco de café porque la cafeína ya la llevo puesta de casa.
También será porque como tienes pinta de hiperactiva, no necesitarás cafeína.
Sí, soy muy hiperactiva. Me estoy quitando porque para mi salud no es buena. Puedo hacer en una mañana seis gestiones en una hora si me lo propongo. Hago mucho en poco tiempo y voy muy acelerada. Ahora intento decirme: «Carmen, para».

¿En qué momento de tu vida te encuentras?
Estoy disfrutando de todo lo que he conseguido a través de mucho curro y de mucho parto y contracciones… Estoy en un momento muy guay porque estoy disfrutando de todo lo que he conseguido y estoy intentando mantenerlo. Siempre quise ser madre trabajadora y poder con todo. He tenido tres hijos que son mi vida y trabajo en todo lo que puedo. No me cuesta porque amo mi trabajo y amo a mis hijos. Las dos cosas me apasionan y me entrego a ellas. Para mí la familia significa todo. Es mi refugio, mi felicidad máxima y donde soy Peter Pan porque disfruto de la vida con mis hijos.

¿Ya has cumplido todos tus sueños?
Cada día tengo nuevos sueños. El más importante es el de trabajar en lo que me gusta. Seguir en la tele, que es donde mejor me lo paso, pero presentar un programa de radio también me gustaría mucho. Otro sueño que voy a cumplir es otro libro que tengo pendiente.

¿Ya eras tan torbellino de pequeña?
¡Pues imagínate! Siempre digo que soy la loca de la tele y por aquel entonces, los demás me decían que era la loca del cole. Para mí, loca quiere decir no parar incluso en casa. Me pasaba horas jugando a hacer programas de tele, me ponía una cámara y yo hacía que hablaba con todo el mundo y venían actuaciones y todo, pero estaba yo sola. Con 8 ó 9 añitos ya salía al salón por las noche y leía mis escritos a la familia, y quería ser artista. Siempre he querido ser una mezcla de periodista-comunicadora-entretenedora. Un poquito actriz, un poquito seria, una mezcla muy loca.

Tu gran salto a la fama llego gracias a Aquí hay tomate. ¿Qué supuso para ti dar la cara en un programa tan polémico?
Aunque estuve en otras cadenas locales y en Canal 9, era otra cosa. Aquí hay tomate era polémico, sí, pero también era muy divertido para el público. Yo siempre lo viví más por ese lado. Ese lado divertido que conectaba con un montón de gente joven que no era seguidora de programas de corazón pero que sentían pasión por el programa.

¿Tu relación con Jorge Javier Vázquez, con quien lo presentabas, era mejor en aquella época o ahora?
Siempre me he llevado muy bien con él. Nos vemos poco pero siempre nos hemos tenido mucho cariño. Lo que pasa es que Jorge Javier y yo tenemos una química especial. Nos hacemos mucha gracia el uno al otro. Siempre ha sido así y cuando lo veo me llena mucho.

Te lo he preguntado porque se ha comentado muchísimo que no os llevábais muy bien.
Eso surge porque un día, y solo durante una hora, nos cabreamos y salimos a presentar sin hablarnos. Fue divertido porque cada uno miraba hacia un lado. Pero es como cuando discutes con tu marido. Lo que pasó con Jorge fue sólo un día en cinco años y ninguno recordamos el motivo, así que imagina la importancia que tendría. Nos dimos un beso y se arregló pero nunca jamás, excepto ese momento, hemos discutido.

Y añade: «Es que yo con Jorge me llevo genial. Si no es mi mejor amigo es porque tiene una vida muy diferente a la mía. Él vive en Madrid y yo en Valencia, pero cuando nos vemos, nos besamos, nos abrazamos, vamos a comer y no paramos de reírnos».

Te has convertido en una colaboradora indispensable para comentar Gran Hermano pero, ¿qué impide que no entres como concursante en la casa?
No me han llamado para participar, pero la verdad es que prefiero comentar. Mi trabajo es comunicar, que es lo que me encanta. Nunca me he planteado ser yo el personaje. Nunca ha sido un sueño para mí entrar ni en la casa ni en la isla. Pero si me lo piden, me lo tendría que plantear.

Has hecho partícipe al público de tus embarazos porque siempre has seguido trabajando. ¿Nos harás testigo de más?
Estoy cerrada a cal y canto con siete llaves. Hay que alimentar a los que están. Mi trabajo también requiere muchos desplazamientos. Tener hoy en día tres hijos ya es familia numerosa, es como tener seis. ¡Ya tengo el descuento en el AVE que es lo que quería, un 30% y soy feliz! Tuve la tercera para tener el descuento y poder ir y venir a Madrid y seguir viviendo en Valencia, porque amo Valencia y amo el mar. Todo es fácil aquí, todo está cerca, mi familia, el clima… Estuve 10 años en Madrid y siempre que pueda quiero mantener el seguir viviendo en Valencia.

Me has dicho que de pequeña tú lo tenías clarísimo pero, si uno de tus hijos te dice que quiere dedicarse al espectáculo, ¿qué consejo le darías?
Que lo fueran. Una madre tiene que escuchar a sus hijos y si yo le veo artista, le animaría. Una madre tiene que ser objetiva y ver si su hijo tiene un don o no. Si una madre tiene un hijo que quiere ser pintor, pero hace un garabato y no hay quien lo vea, o quiere ser cantante y no vale, pues no le presentas al cásting de La Voz Kids o no lo llevas a una academia de pintura. Pero si tienen el don, hay que potenciarlo.

Siempre transmites alegría y vitalidad pero, ¿qué te entristece?
Muchas cosas pero nunca me ha gustado compartir penas. Me entristecen las injusticias, la gente mala. Me gustaría que todo el mundo fuera bueno, pero es imposible. Me duele el daño a los niños, el hambre en el mundo, las desigualdades y todo lo que impide que una persona sea libre y feliz. A nivel personal, pues me entristece que las cosas no salgan como espero, las penas de mis hijos… lo que a todo el mundo.

Está claro que estás bien arropada por tu famila, tus amigos, y tus compañeros. ¿Hay alguien a quien eches de menos?
Echo de menos a mi padre desde que nací, porque se murió cuando yo tenía un año. Parece que no le he conocido, pero le extraño cada día porque me gustaría tenerlo conmigo. De él sé que era una persona excelente y echo de menos consultarle cosas cada día y compartir con él mis logros y mi vida. También añoro a mi abuelo materno, a quien conocí mucho y que murió cuando yo me iba a casar. Y así, hace poquito, pues a mi perro Hugo, porque era la alegría de la casa; era toda una pasada para nosotros.

¿Qué te enamoró de tu marido? ¿Y porqué crees que fue el elegido?
Porque tiene un gran corazón. Siempre he dicho que es un romántico canalla, como James Dean. Yo siempre he estado enamorada del James Dean en Rebede sin causa y encontré a mi «rebelde sin causa», que se convirtió en mi marido. Ya no es tan canalla, porque han pasado los años, pero a mí me enamoró que es muy buen tío, tiene un gran corazón y también es un hombre que sabe estar en su lugar. Lo valoras porque él se valora. Y es muy cómplice: yo le hago mucha gracia. Compartimos la misma manera de ver la vida, la educación de nuestros hijos. Estoy enamorada de su sonrisa y de su gran corazón.

No era una horchata pero te has bebido todo el café. Si ahora pudieran leerte los posos que han quedado, ¿qué te gustaría saber?
Prefiero que me lean los pezones como hacía Rappel… No, ahora en serio, me gustaría que me dijeran si voy a poder seguir con mi marido y con mis hijos, viviendo en Valencia y trabajando en lo que me gusta. Definitivamente me encantaría saber si podré mantener esta vida feliz que me he montado..