Anne Tyler y las presencias ‘sobrenaturales’

La nueva novela de la escritora Anne Tyler se adentra en el mundo de lo sobrenatural con ‘El hombre que dijo adiós’, en la que su protagonista, Aaron, ve con gran naturalidad como su esposa fallecida en un accidente empieza a aparecérsele en las circunstancias más insospechadas. Artífice de éxitos literarios como ‘Ejercicios respiratorios’ y ‘El turista accidental’, la escritora estadounidense vuelve con fuerza con esta interesante novela costumbrista.

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Como decimos, la escritora se adentra en el mundo de lo sobrenatural con ‘El hombre que dijo adiós’, pero en realidad, lo más interesante de este trabajo es el estudio de personajes y costumbres, donde demuestra, además, que su fino sentido del humor sigue en plena forma. De hecho, el título original, ‘The Beginner’s Goodbye‘ (‘El adiós de los principiantes’), es una clara alusión irónica a una colección de libros de consejos para principiantes que editan en la editorial en la que trabaja Aaron, el protagonista de la historia.

Aaron está viviendo un duro momento tras la pérdida de su mujer, en un accidente ‘doméstico’. En estas circunstancias comienza a recibir las ‘visitas’ de su esposa, algo que se toma con naturalidad y sin modificar demasiado su día a día… En este punto, la escritora parece olvidarse de este elemento ‘fantástico’, para centrarse en la cotidianidad de este hombre, ligeramente tartamudo y con una pequeña discapacidad física, que sin embargo, no le impide llevar una vida plena.

Es en estas partes de la novela, en las que conocemos a su hermana, a sus compañeros de editorial y al contratista que está reparando la casa donde vivía hasta que una tormenta la destrozó y causó la muerte de su mujer, cuando nos encontramos con Anne Tyler en estado puro. La escritora estadounidense despliega su exquisita capacidad para diseccionar los personajes, sus costumbres y la atmósfera de Baltimore, donde están ambientados la mayor parte de sus trabajos hasta la fecha. 

‘El hombre que dijo adiós’ pierde, a mi juicio, interés cuando retoma el aspecto ‘sobrenatural’ de la historia y, aunque se lee con gran interés, el final es un tanto precipitado y con un punto de ‘cuento de hadas’ que no acaba de encajar con el tono del relato.

En cualquier caso, esta novela encantará a sus seguidores y a quienes hayan disfrutado ya de sus trabajos más celebrados como ‘Ejercicios respiratorios’, que en 1988 logró el premio Pulitzer, y ‘El turista accidental, que logró el National Book Critics Circle y que fue adaptada para el cine por el director Lawrence Kasdan, con William Hurt y Geena Davis como protagonistas.

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