Alberto y Charlene, listos para el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco

A dos días del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, una de las grandes citas anuales del Principado, los príncipes Alberto y Charlene acudieron a una fiesta previa al gran evento deportivo, mostrándose más cómplices y enamorados que ninca.  Horas antes visitaron el padock, donde los mecánicos y pilotos de las distintas escuderías ponen a punto sus coches y ultiman los detalles de la que sin duda es una de las pruebas reina del Mundial de Fórmula 1.

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La experiencia de años anteriores ha puesto de manifiesto que los Grimaldi son la mejor imagen y el principal apoyo del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, que se celebra este 26 de mayo en el complicado circuito monegasco. Como siempre, es muy posible que más de un representante de la primera familia del Principado siga la carrera desde el palco de honor. Carolina y Carlota, Andrea y Tatiana, Pierre y Beatrice Borromeo, y por supuesto el príncipe Alberto, acompañado por la princesa Charlene desde su boda, en julio de 2011, han seguido la prueba año tras año, y 2013 no va a ser una excepción.

Alberto y Charlene han empezado por presenciar algunos entrenamientos, bajar al puerto de Hércules para visitar el padock y conversar con los responsables de las distintas escuderías que participan en el Gran Premio, entre ellas, Ferrari, encabezada por un Fernando Alonso en un buen momento, de hecho, está el tercero en la clasificación y tiene grandes posibilidades de subir al podio de Mónaco.

Alberto y Charlene de Mónaco

Los príncipes conversaron con los responsables de las distintas escuderías que participarán en la prueba el domingo, 26 de mayo.

Guapa, cómoda y elegante, con un vestido sin mangas y pronunciado escote en pico, Charlene volvió a sentir el calor y el cariño de los monegascos, que la vitorearon a su llegada al puerto junto al príncipe Alberto. Y es que los habitantes del Principado, muy apegados a la familia Grimaldi, siguen esperando con respeto, ilusión e infinita paciencia el ansiado anuncio del embarazo de Charlene, a la que de nuevo han respaldado unánimemente en los últimos días. En Montecarlo, en efecto, nadie ha dado el menor pábulo a los rumores que hace unas semanas aseguraban que la esposa del príncipe Alberto había tenido una aventura con el exjugador de rugby francés Byron Kelleher.

Charlene de Mónaco

La princesa llevaba un vestido sin mangas y pronunciado escote en pico.

Alberto y Charlene de Mónaco

Recibieron el calor y el cariño de su pueblo a su llegada al puerto de Montecarlo, donde está instalado el padock.