Alberto y Charlene, más divertidos que nunca, se van de cervezas

Alberto de Mónaco y su esposa, Charlene Wittstock, brindaron con sendas jarras de cerveza al más puro estilo bávaro en la tradicional “Oktoberfest” de Mónaco, la fiesta típica alemana que se celebra anualmente en el principado alrededor de la bebida nacional alemana. El soberano monegasco y Charlene, que vistieron la indumentaria tradicional del sur de Alemania para la ocasión, presidieron el pasado sábado 13 de octubre la inauguración del más famoso de los festivales de la cerveza. El principado mediterráneo se suma así a esta típica celebración alemana, que recientemente vestía Munich, la capital de Baviera, de gala y la convertía en capital mundial de la cerveza, testigo que ahora pasó a Mónaco.

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Alberto, de 54 años, y Charlene, de 34, inauguraron esta tradicional fiesta de origen bávaro que se celebra anualmente en el principado.

Con brindis incluido y las mejores de sus sonrisas, los soberanos monegascos demostraron encontrarse en un buen momento, después de haber sido objeto de distintos comentarios a raíz del viaje privado, en solitario, que Alberto de Mónaco ralizó a Marbella la semana anterior. El glamouroso Café de París monegasco, engalanado y decorado al estilo de las clásicas cervecerías germanas, fue el escenario elegido por los príncipes para su reaparición.

Durante los diez días que dura este festival tradicional de octubre en Mónaco, donde también se degustará una surtida oferta gastronómica para acompañar a los miles de litros de cerveza que se espera que se consuman estos días en la capital del principado, se aguarda la visita al Café de París de otros miembros de la familia Grimaldi.