Alberto y Charlene de Mónaco, recibidos por el Papa en El Vaticano

El príncipe Alberto de Mónaco y su esposa, Charlene, recibieron la bendición de Benedicto  XVI en una audiencia privada, que tuvo en la biblioteca del Papa en El Vaticano. El encuentro duró unos 15 minutos y durante el mismo hablaron en francés.

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Los príncipes Alberto y Charlene de Mónaco han retomado su agenda oficial tras las navidades acudiendo a ver al Papa., quien los recibió en audiencia privada en las dependencias de El Vaticano. Para ello, Charlene se vistió completamente de blanco, incluido el velo de encaje sobre la cabeza, que tradicionalmente llevan las reinas o princesas que profesan la fe católica.

Durante el encuentro, los tres conversaron en francés, idioma natal del soberano Grimaldi, que Su Santidad habla con fluidez, al igual que otro buen número de lenguas.  Ha trascendido algunos de sus comentarios, entre ellos que el Pontífice valoró el pasado deportivo de Charlene Wittstock, quien fue nadadora profesional y llegó a competir en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.

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Alberto y Charlene, conducidos por el secretario del Papa, Georg Gänswein, recién nombrado obispo, hacia las dependencias de Benedicto XVI.

La sudafricana Charlene, que cumplió 34 años el pasado 25 de enero, originalmente era de confesión protestante. En abril de 2011, poco antes de su boda con el soberano, la joven se convirtió al catolicismo. Alberto y Charlene finalmente contrajeron matrimonio el 2 de julio de 2011. Un día antes tuvo lugar la ceremonia civil. Después, Charlene pasó a ser Princesa de Mónaco.

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Charlene, con un elegante conjunto en blanco, cumplimentando al Papa.

Los príncipes monegascos llevaron a Benedicto XVI un regalo muy especial: un libro y un cuadro dedicados a un antepasado de la familia de soberanos del Principado, el cardenal Jérôme Grimaldi, quien vivió entre el siglo XVI y XVII y que el Papa ya conocía.

Por su parte, el Papa les agasajó con una sanguina sobre un proyecto que nunca se llevó a cabo en la Basílica de San Pedro del Vaticano, algo que a Alberto II le pareció “maravilloso”. Después de quince minutos de charla en privado, los príncipes y Benedicto XVI se despidieron deseándose lo mejor para este nuevo año que acaba de comenzar. 

Alberto previamente fue recibido en audiencia por el jefe de la Iglesia Católica en varias ocasiones: en 1997 por Juan Pablo II y en 2005 y 2009 el propio Benedicto XVI. La primera visita que realizaron sus padres, Rainiero y Grace de Mónaco, a un Sumo Pontífice fue en 1957.

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Los príncipes de Mónaco llevaron al Papa un libro como regalo sobre un antepasado de los Grimaldi.

 

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